El sistema nervioso esta compuesto por un gran número de células que continuamente reciben información, la elaboran y toman decisiones que en última instancia van a conducir a la percepción. El 38% de todas las fibras cerebroaferentes pertenecen al sistema visual (Jonas et al., 1990) lo que justifica el papel predominante de este sistema sensorial en la percepción humana.


El papel de la visión en la conducta animal es evidente. La detección de la luz, permite a los individuos localizar tanto alimentos como posibles predadores y peligros. La luz consiste en una radiación electromagnética, que se emite en forma de ondas y varía a lo largo del espacio y el tiempo. Así, en cierta forma podemos afirmar que vivimos en un turbulento mar de radiaciónes electromagnéticas. Como en cualquier oceano hay ondas grandes, pequeñas y medianas que interaccionan de muy diversas formas. A su vez los objetos pueden reflejarlas, absorverlas, curvarlas, etc. La función del sistema visual es extraer información sobre el mundo a partir de estas radiaciones electromagnéticas. Esto supone un gran trabajo y requiere una maquinaria neural muy especializada y compleja. A través de una pequeña apertura de unos 2 mm de diámetro, el ojo selecciona una pequeña fracción de estas longitudes de onda y junto con el cerebro reconstruye la posición, forma, color y movimiento de cada objeto en nuestro campo de visión. La situación es analoga a la de un pequeño detector que flotara en el extremo de una piscina. La única información accesible al detector llega a traves de los movimientos de su superficie causados por las ondas que le llegan. A partir de estas ondas nuestro detector debe ser capaz de reconstruir las posiciones, movimientos y otras características de todas las personas que entran, salen o se encuentran nadando en "la piscina".

Nuestros ojos son por tanto unos maravillos órganos que nos permiten apreciar la belleza del mundo que nos rodea, a la vez que comunicarnos a traves de la lectura/escritura y las artes visuales y plásticas.

Aunque todas las partes del ojo son importantes para percibir la información visual, la retina es quizás la parte vital del sistema. La retina es esencialmente una porción del cerebro que se proyecta hacia las estructuras superficiales del organismo con el fín de recibir los rayos luminosos que provienen del mundo exterior. Su fácil acceso, unido a la posibilidad de estudiar el procesamiento de la información en una poción intacta del sistema nervioso convierten a esta estructura en un modelo único y de gran utilidad para estudios fisiológicos y morfológicos del sistema nervioso en general (Dowling, 1987).



El estudio de la organización de la retina de los vertebrados ha interesado a muchos investigadores a los largo de los últimos 100 años. Santiago Ramón y Cajal (1892) fué uno de los pioneros en este campo y la mayoría de sus descripciones y clasificaciones todavía continúan siendo válidas.

Los trabajos del grupo de Maturana (Lettvin et al., 1949 y Maturana et al., 1960) fueron claves en la comprensión del funcionamiento de la retina, al considerar a esta como algo más que un simple sistema encargado de transmitir el patrón de luz/oscuridad que se distribuía sobre la misma. Así estos autores demostrarón que en la retina se producía mucho más procesamiento de la información del que se había supuesto hasta entonces.



En este sentido son ya clásicos los trabajos de Bowling (1980) y el de Granda y Fulbrook (1989) en los que se pone de manifiesto que la idea de una organización simple y concéntric de los campos receptivos (expuesta en los trabajos pioneros de Adrian y Mathews (1927) y Kuffler (1953) dista bastante de la realidad, en la que la mayor parte de los campos receptores son muy complejos, respondiendo preferentemente a distintos componentes del estimulo visual como el color, la orientación y el movimiento.

En los últimos años y gracias a los estudios de microscopía electrónica en combinación con las técnicas farmacológicas, inmunocitoquímicas y de registro intracelular, esta siendo posible empezar a conocer no sólo la estructura morfológica sino también la fisiología y los diferentes circuitos nerviosos que dan lugar a las distintas impresiones visuales. El propósito de nuestro libro electrónico: Webvision: the Neural Organization of the Vertebrate Retina (Kolb, Fernández and Nelson, 1996) es presentar de una forma concisa y en un entorno multimedia parte de estos hallazgos.

Este libro esta disponible en las siguientes direcciones:

  • En USA: (http://insight.med.utah.edu/Webvision/)
  • En Europa: (http://retina.umh.es/Webvision/)

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